Quince horas de vuelo sin escalas
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¿Cuánto falta para aterrizar? Aún quedan cinco horas de un total de 15 en el vuelo más largo en el mundo con clase económica. Se trata del vuelo de Qantas de Sydney a Dallas y es una eternidad cuando uno va encajado en un asiento con apenas 40 centímetros de ancho. Sin embargo, los vuelos de largas distancias sin escalas como este son cada vez más populares entre los viajeros de negocios y turistas dispuestos a pagar 20% más para evitar conexiones.
El año pasado, Qantas lanzó su vuelo directo Sidney-Dallas con una frecuencia de cuatro veces a la semana, la cual ampliará a diaria a mitad de año. Por su parte, Delta Air Lines ofrece vuelos directos de Atlanta a Johannesburgo, una alternativa a las escalas en Europa. Emirates está ampliando su red, volando desde Dubai hasta Los Ángeles sin escala, por ejemplo, y a Dallas el mes que viene.
Los vuelos sin escalas son posibles gracias a que más aerolíneas comerciales incorporan a sus flotas aeronaves que pueden cubrir distancias ultralargas. Los últimos modelos de Boeing y Airbus pueden volar casi 15.000 kilómetros antes de parar por combustible. Las naves más viejas han ampliado su alcance con fuselajes reforzados y mayores sistemas de aterrizaje y ruedas para soportar el peso y el combustible extra.
Las ventajas de los vuelos sin escalas han hecho que muchos viajeros superen sus temores a los vuelos largos. A algunos les preocupaba la seguridad de volar 15 horas o más, como la deshidratación y el riesgo a sufrir coágulos de sangre. “Hace 10 años, la gente era reacia. Ahora se apunta cada vez más a las largas distancias. Estamos viendo una mayor aceptación”, dijo el vicepresidente de Singapore Airlines.





